viernes, 22 de septiembre de 2017

Educar al humanismo solidario. Para construir una “civilización del amor”: 50 años después de la Populorum progressio

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Por la Congregación para la Educación Católica

La Santa Sede presenta documento para una educación al servicio del bien común
El documento, que será enviado a las conferencias episcopales para que
lo transmitan a las 216.000 escuelas católicas y a las 1.760
universidades católicas en los diversos continentes.

23/09/17 2:15 AM

(InfoCatólica) El día de ayer la Fundación Pontificia "Gravissimum
educationis" ha presentado el documento titulado «Educar al humanismo
solidario. Para construir una "civilización del amor" 50 años después
de la Populorum progressio».

El documento, que será enviado a las conferencias episcopales para que
lo transmitan a las 216.000 escuelas católicas y a las 1.760
universidades católicas en los diversos continentes, subraya la
necesidad urgente de humanizar la educación, favoreciendo una cultura
del encuentro y del diálogo.

El documento fue presentado por el Prefecto de la Congregación para la
Educación, Cardenal Giuseppe Versaldi, quien afirmó que es necesaria
«la globalización de la esperanza guiada por el mensaje de salvación y
de amor de la revelación cristiana. La solidaridad y la fraternidad
resultantes de esta transformación personal y social serán la base
para un proceso inclusivo con la intención de influir en los estilos
de vida y sobre los paradigmas económicos y ambientales».

«Con este documento, la Congregación para la Educación Católica ha
querido analizar aspectos de la Populorum progressio que en el curso
de los años no se han considerado a fondo a pesar de no ser asuntos
secundarios».

Por su parte, el secretario de la Congregación, Angelo Vincenzo Zani,
ha indicado que este documento busca «actualizar el pacto educativo
entre las generaciones, desde la familia hasta la sociedad entera.
Además, ha destacado la importancia de la formación de los formadores,
para garantizar una educación no selectiva sino abierta a la
solidaridad».

«Los contenidos que propone, con un lenguaje sencillo y directo, hacen
referencia a tres fuentes principales: la Declaración del Concilio
Vaticcano II Gravissimum educationis, a la encíclica de Pablo VI
Populorum progressio y al magisterio del Papa Francisco, en particular
la encíclica Laudato si'».

Humanizar la educación
El documento enfatiza que «de manera constante, la Iglesia afirma que
«la buena educación de la familia es la columna vertebral del
humanismo» y desde allí propagar «los significados de una educación al
servicio de todo el cuerpo social, basada en la confianza mutua y en
la reciprocidad de los deberes». Por estas razones, «las instituciones
escolares y académicas que deseen poner a la persona al centro de su
misión son llamadas a respetar la familia como primera sociedad
natural, y a ponerse a su lado, con una concepción correcta de
subsidiariedad».

Por lo tanto «Una educación humanizada, por lo tanto, no se limita a
ofrecer un servicio formativo, sino que se ocupa de los resultados del
mismo en el contexto general de las aptitudes personales, morales y
sociales de los participantes en el proceso educativo».

Cultura de diálogo
El documento resalta la responsabilidad que la educación al humanismo
solidario tiene «de proveer a la formación de ciudadanos que tengan
una adecuada cultura del diálogo», y recuerda que es «propio de la
naturaleza de la educación la capacidad de construir las bases para un
diálogo pacífico y permitir el encuentro entre las diferencias, con el
objetivo principal de edificar un mundo mejor».

Globalizar la esperanza
A este respecto, el documento explica que «globalizar la esperanza es
la misión específica de la educación al humanismo solidario. Una
misión que se cumple a través de la construcción de relaciones
educativas y pedagógicas que enseñen el amor cristiano, que generen
grupos basados ​​en la solidaridad, donde el bien común está conectado
virtuosamente al bien de cada uno de sus componentes, que transforme
el contenido de las ciencias de acuerdo con la plena realización de la
persona y de su pertenencia a la humanidad».

Justamente la educación cristiana puede realizar esta tarea primaria,
porque ella «es hacer nacer, es hacer crecer, se ubica en la dinámica
de dar la vida. Y la vida que nace es la fuente desde donde brota más
esperanza».
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CONGREGACIÓN PARA LA EDUCACIÓN CATÓLICA (de los Institutos de Estudios)
Educar al humanismo solidario
Para construir una "civilización del amor"
50 años después de la Populorum progressio
Introducción
1. Escenarios actuales
2. Humanizar la educación
3. Cultura del diálogo
4. Globalizar la esperanza
5. Hacia una verdadera inclusión
6. Redes de Cooperación
7. Prospectivas
INTRODUCCIÓN
1. Hace cincuenta años, con la encíclica Populorum progressio, la
Iglesia anunciaba a los hombres y a las mujeres de buena voluntad el
carácter mundial que la cuestión social había asumido[1]. Dicho
anuncio no se limitaba a sugerir una mirada más amplia, capaz de
abarcar porciones cada vez más grandes de humanidad, sino que ofrecía
un nuevo modelo ético-social. En ella se debía trabajar por la paz, la
justicia y la solidaridad, con una visión que supiera comprender el
horizonte mundial de las opciones sociales. Los presupuestos de esta
nueva visión ética surgieron unos años antes, en el Concilio Vaticano
II, con la formulación del principio de interdependencia planetaria y
del destino común de todos los pueblos de la Tierra[2]. En los años
sucesivos, la validez explicativa de tales principios encontró
numerosas confirmaciones. El hombre contemporáneo experimentó en
muchas ocasiones que lo que ocurre en una parte del mundo puede
afectar a otras, y que nadie puede —a priori— sentirse seguro en un
mundo donde existe sufrimiento o miseria. Si en aquel momento se
intuía la necesidad de ocuparse del bien de los demás como si fuera el
propio, hoy tal recomendación asume una clara prioridad en la agenda
política de los sistemas civiles[3].
2. La Populorum progressio, en este sentido, puede ser considerada
como el documento programático de la misión de la Iglesia en la era de
la globalización[4]. La sabiduría que emana de sus enseñanzas continúa
a guiar aún hoy el pensamiento y la acción de quienes quieren
construir la civilización del «humanismo pleno»[5] ofreciendo —en el
cauce del principio de subsidiariedad— "modelos practicables de
integración social" surgidos del ventajoso encuentro entre "la
dimensión individual y la comunitaria" [6]. Esta integración expresa
los objetivos de la "Iglesia en salida", que "acorta las distancias,
se rebaja hasta la humillación si fuera necesario (…), acompaña la
humanidad en todos sus procesos, por duros o prolongados que sean"[7].
Los contenidos de este humanismo solidario tienen necesidad de ser
vividos y testimoniados, formulados y transmitidos[8] en un mundo
marcado por múltiples diferencias culturales, atravesado por
heterogéneas visiones del bien y de la vida y caracterizado por la
convivencia de diferentes creencias. Para hacer posible este proceso
—como afirma Papa Francisco en al encíclica Laudato si' — "es
necesario tener presente que los modelos de pensamiento influyen
realmente sobre los comportamientos. La educación será ineficaz y sus
esfuerzos serán estériles si no se preocupa además por difundir un
nuevo modelo respecto al ser humano, a la vida, a la sociedad y a las
relaciones con la naturaleza"[9].
Con el presente documento la Congregación para la Educación Católica
entiende proponer las líneas principales de una educación al humanismo
solidario.
1. ESCENARIOS ACTUALES
3. El mundo contemporáneo, multifacético y en constante
transformación, atraviesa múltiples crisis. Estas son de distintas
naturalezas: crisis económicas, financieras, laborales; crisis
políticas, democráticas, de participación; crisis ambientales y
naturales; crisis demográficas y migratorias, etc. Los fenómenos
producidos por dichas crisis revelan cotidianamente su carácter
dramático. La paz está constantemente amenazada y, junto a las guerras
tradicionales que combaten los ejércitos regulares, se difunde la
inseguridad generada por el terrorismo internacional, bajo cuyos
golpes se producen sentimientos de recíproca desconfianza y odio,
favoreciendo el desarrollo de sentimientos populistas, demagógicos,
corriendo el riesgo de agravar los problemas y fomentando la
radicalización del enfrentamiento entre culturas diferentes. Guerras,
conflictos y terrorismo son a veces la causa, a veces el efecto, de
las inequidades económicas y de la injusta distribución de los bienes
de la creación.
4. Estas inequidades generan pobreza, desempleo y explotación. Las
estadísticas de las organizaciones internacionales muestran las
connotaciones de la emergencia humanitaria en acto, que se refiere
también al futuro, si medimos los efectos del subdesarrollo y de las
migraciones en las jóvenes generaciones. Tampoco se encuentran exentas
de tales peligros las sociedades industrializadas, donde aumentaron
las áreas de marginalidad[10]. De particular importancia es el
complejo fenómeno de las migraciones, extendido en todo el planeta, a
partir del cual se generan encuentros y enfrentamientos de
civilizaciones, acogidas solidarias y populismos intolerantes e
intransigentes. Nos encontramos ante un proceso oportunamente definido
como un cambio epocal[11]. Este pone en evidencia un humanismo
decadente, a menudo fundado sobre el paradigma de la indiferencia.
5. La lista de problemas podría ser más larga, pero no debemos
olvidarnos de las oportunidades positivas que presenta el mundo
actual. La globalización de las relaciones es también la globalización
de la solidaridad. Hemos tenido muchos ejemplos en ocasión de las
grandes tragedias humanitarias causadas por la guerra o por desastres
naturales: cadenas de solidaridad, iniciativas asistenciales y
caritativas donde han participado ciudadanos de todas partes del
mundo. Del mismo modo, en los últimos años han surgido iniciativas
sociales, movimientos y asociaciones, a favor de una globalización más
equitativa cuidadosa de las necesidades de los pueblos con
dificultades económicas. Quienes instauran muchas de estas iniciativas
—y participan en ellas— son frecuentemente ciudadanos de las naciones
más ricas que, pudiendo disfrutar de los beneficios de las
desigualdades, luchan a menudo por los principios de justicia social
con gratuidad y determinación.
6. Es paradójico que el hombre contemporáneo haya alcanzado metas
importantes en el conocimiento de las fuerzas de la naturaleza, de la
ciencia y de la técnica pero, al mismo tiempo, carezca de una
programación para una convivencia pública adecuada, que haga posible
una existencia aceptable y digna para cada uno y para todos. Lo que
tal vez falta aun es un desarrollo conjunto de las oportunidades
civiles con un plan educativo que pueda transmitir las razones de la
cooperación en un mundo solidario. La cuestión social, como dijo
Benedicto XVI, es ahora una cuestión antropológica[12], que implica
una función educativa que no puede ser postergada. Por esta razón, es
necesario «un nuevo impulso del pensamiento para comprender mejor lo
que implica ser una familia; la interacción entre los pueblos del
planeta nos urge a dar ese impulso, para que la integración se
desarrolle bajo el signo de la solidaridad en vez del de la
marginación».[13]
2. HUMANIZAR LA EDUCACIÓN
7. «Experta en humanidad», como subrayó hace cincuenta años la
Populorum progressio [14], la Iglesia tiene ya sea la misión que la
experiencia para indicar itinerarios educativos idóneos a los desafíos
actuales. Su visión educativa está al servicio de la realización de
los objetivos más altos de la humanidad. Dichos objetivos fueron
evidenciados con visión de futuro en la Declaración conciliar
Gravissimum educationis: el desarrollo armonioso de las capacidades
físicas, morales e intelectuales, finalizadas a la gradual maduración
del sentido de responsabilidad; la conquista de la verdadera libertad;
la positiva y prudente educación sexual[15]. Desde esta perspectiva,
se intuía que la educación debía estar al servicio de un nuevo
humanismo, donde la persona social se encuentra dispuesta a dialogar y
a trabajar para la realización del bien común[16].
8. Las necesidades indicadas en la Gravissimum educationis siguen
siendo actuales. A pesar que las concepciones antropológicas basadas
en el materialismo, el idealismo, el individualismo y el colectivismo,
viven una fase de decadencia, todavía ejercen una cierta influencia
cultural. A menudo ellas entienden la educación como un proceso de
adiestramiento del individuo a la vida pública, en la que actúan las
diferentes corrientes ideológicas, que compiten entre sí por la
hegemonía cultural. En este contexto, la formación de la persona
responde a otras exigencias: la afirmación de la cultura del consumo,
de la ideología del conflicto, del pensamiento relativista, etc. Es
necesario, por lo tanto, humanizar la educación; es decir,
transformarla en un proceso en el cual cada persona pueda desarrollar
sus actitudes profundas, su vocación y contribuir así a la vocación de
la propia comunidad. "Humanizar la educación"[17] significa poner a la
persona al centro de la educación, en un marco de relaciones que
constituyen una comunidad viva, interdependiente, unida a un destino
común. De este modo se cualifica el humanismo solidario.
9. Humanizar la educación significa, también, reconocer que es
necesario actualizar el pacto educativo entre las generaciones. De
manera constante, la Iglesia afirma que «la buena educación de la
familia es la columna vertebral del humanismo»[18] y desde allí se
propagan los significados de una educación al servicio de todo el
cuerpo social, basada en la confianza mutua y en la reciprocidad de
los deberes[19]. Por estas razones, las instituciones escolares y
académicas que deseen poner a la persona al centro de su misión son
llamadas a respetar la familia como primera sociedad natural, y a
ponerse a su lado, con una concepción correcta de subsidiariedad.
10. Una educación humanizada, por lo tanto, no se limita a ofrecer un
servicio formativo, sino que se ocupa de los resultados del mismo en
el contexto general de las aptitudes personales, morales y sociales de
los participantes en el proceso educativo. No solicita simplemente al
docente enseñar y a los estudiantes aprender, más bien impulsa a todos
a vivir, estudiar y actuar en relación a las razones del humanismo
solidario. No programa espacios de división y contraposición, al
contrario, ofrece lugares de encuentro y de confrontación para crear
proyectos educativos válidos. Se trata de una educación —al mismo
tiempo— sólida y abierta, que rompe los muros de la exclusividad,
promoviendo la riqueza y la diversidad de los talentos individuales y
extendiendo el perímetro de la propia aula en cada sector de la
experiencia social, donde la educación puede generar solidaridad,
comunión y conduce a compartir[20].
3. CULTURA DEL DIÁLOGO
11. La vocación a la solidaridad llama a las personas del siglo XXI a
afrontar los desafíos de la convivencia multicultural. En las
sociedades globales conviven cotidianamente ciudadanos de tradiciones,
culturas, religiones y visiones del mundo diferentes, y a menudo se
producen incomprensiones y conflictos. En tales circunstancias, las
religiones frecuentemente son consideradas como estructuras de
principios y de valores monolíticos, inflexibles, incapaces de
conducir la humanidad hacia la sociedad global. La Iglesia Católica,
al contrario, «no rechaza nada que sea verdadero y santo en estas
religiones» y es su deber «anunciar la cruz de Cristo como signo del
amor universal de Dios y como fuente de toda gracia»[21]. Está también
convencida que, en realidad, las dificultades son a menudo el
resultado de una falta de educación al humanismo solidario, basada en
la formación a la cultura del diálogo.
12. La cultura del diálogo no recomienda el simple hablar para
conocerse, con el fin de amortiguar el efecto rechazante del encuentro
entre ciudadanos de diferentes culturas. El diálogo auténtico se lleva
a cabo en un marco ético de requisitos y actitudes formativas como así
también de objetivos sociales. Los requisitos éticos para dialogar son
la libertad y la igualdad: los participantes al diálogo deben ser
libres de sus intereses contingentes y deben ser disponibles a
reconocer la dignidad de todos los interlocutores. Estas actitudes se
sostienen por la coherencia con el propio específico universo de
valores. Esto se traduce en la intención general de hacer coincidir
acción y declaración, en otras palabras, de relacionar los principios
éticos anunciados (por ejemplo, paz, equidad, respeto, democracia...)
con las elecciones sociales y civiles realizadas. Se trata de una
«gramática del diálogo», como lo indica el Papa Francisco, que logra
«construir puentes [...] y encontrar respuestas a los desafíos de
nuestro tiempo»[22].
13. En el pluralismo ético y religioso, por lo tanto, las religiones
pueden estar al servicio de la convivencia pública, y no
obstaculizarla. A partir de sus valores positivos de amor, esperanza y
salvación, en un contexto de relaciones performativas y coherentes,
las religiones pueden contribuir significativamente a alcanzar
objetivos sociales de paz y de justicia. En dicha perspectiva, la
cultura del diálogo afirma una concepción propositiva de las
relaciones civiles. En lugar de reducir la religiosidad a la esfera
individual, privada y reservada, y obligar a los ciudadanos a vivir en
el espacio público únicamente las normas éticas y jurídicas del
estado, invierte los términos de la relación e invita a las creencias
religiosas a profesar en público sus valores éticos positivos.
14. La educación al humanismo solidario tiene la grandísima
responsabilidad de proveer a la formación de ciudadanos que tengan una
adecuada cultura del diálogo. Por otra parte, la dimensión
intercultural frecuentemente se experimenta en las aulas escolares de
todos los niveles, como también en las instituciones universitarias;
por lo tanto es desde allí que se tiene que proceder para difundir la
cultura del diálogo. El marco de valores en el cual vive, piensa y
actúa el ciudadano que tiene una formación al diálogo está sostenido
por principios relacionales (gratuidad, libertad, igualdad,
coherencia, paz y bien común) que entran de modo positivo y categórico
en los programas didácticos y formativos de las instituciones y
agencias que trabajan por el humanismo solidario.
15. Es propio de la naturaleza de la educación la capacidad de
construir las bases para un diálogo pacífico y permitir el encuentro
entre las diferencias, con el objetivo principal de edificar un mundo
mejor. Se trata, en primer lugar, de un proceso educativo donde la
búsqueda de una convivencia pacífica y enriquecedora se ancla en un
concepto más amplio de ser humano — en su caracterización psicológica,
cultural y espiritual — más allá de cualquier forma de egocentrismo y
de etnocentrismo, de acuerdo con una concepción de desarrollo integral
y trascendente de la persona y de la sociedad[23].
4. GLOBALIZAR LA ESPERANZA
16. «El desarrollo es el nuevo nombre de la paz», concluía la
Populorum progressio [24]. Dicha afirmación encontró apoyo y
confirmación en las décadas sucesivas, y se clarificaron las
direcciones del desarrollo sostenible desde el punto de vista
económico, social y del medioambiente. Desarrollo y progreso, sin
embargo, siguen siendo descripciones de procesos, no dicen mucho sobre
los fines últimos del devenir histórico-social. Lejos de exaltar el
mito del progreso inmanente de la razón y la libertad, la Iglesia
Católica relaciona el desarrollo con el anuncio de la redención
cristiana, que no es una indefinida ni futurible utopía, sino que es
ya «sustancia de la realidad», en el sentido que por ella «ya están
presentes en nosotros las realidades que se esperan: el todo, la vida
verdadera»[25].
17. Es necesario, por lo tanto, a través de la esperanza en la
salvación, ser desde ya signos vivos de ella. ¿En el mundo
globalizado, cómo puede difundirse el mensaje de salvación en
Jesucristo? «No es la ciencia la que redime al hombre. El hombre es
redimido por el amor»[26]. La caridad cristiana propone gramáticas
sociales universalizantes e inclusivas. Tal caridad informa las
ciencias que, impregnadas con ella, acompañarán al hombre que busca
sentido y verdad en la creación. La educación al humanismo solidario,
por lo tanto, debe partir de la certeza del mensaje de esperanza
contenido en la verdad de Jesucristo. Compete a ella, irradiar dicha
esperanza, como mensaje transmitido por la razón y la vida activa,
entre los pueblos de todo el mundo.
18. Globalizar la esperanza es la misión específica de la educación al
humanismo solidario. Una misión que se cumple a través de la
construcción de relaciones educativas y pedagógicas que enseñen el
amor cristiano, que generen grupos basados en la solidaridad, donde el
bien común está conectado virtuosamente al bien de cada uno de sus
componentes, que transforme el contenido de las ciencias de acuerdo
con la plena realización de la persona y de su pertenencia a la
humanidad. Justamente la educación cristiana puede realizar esta tarea
primaria, porque ella «es hacer nacer, es hacer crecer, se ubica en la
dinámica de dar la vida. Y la vida que nace es la fuente desde donde
brota más esperanza»[27].
19. Globalizar la esperanza también significa sostener las esperanzas
de la globalización. Por una parte, en efecto, la globalización ha
multiplicado las oportunidades de crecimiento y abrió las relaciones
sociales a nuevas e inéditas posibilidades. Por otro lado, además de
algunos beneficios, ella causó desigualdades, explotación e indujo de
manera perversa a algunos pueblos a padecer una dramática exclusión de
los circuitos de bienestar. Una globalización sin visión, sin
esperanza, es decir sin un mensaje que sea al mismo tiempo anuncio y
vida concreta, está destinada a producir conflictos, a generar
sufrimientos y miserias.
5. HACIA UNA VERDADERA INCLUSIÓN
20. Para corresponder a su función propia, los proyectos formativos de
la educación al humanismo solidario se dirigen hacia algunos objetivos
fundamentales. Antes que nada, el objetivo principal es permitir a
cada ciudadano que se sienta participante activo en la construcción
del humanismo solidario. Los instrumentos utilizados deben favorecer
el pluralismo, estableciendo espacios de diálogo finalizados a la
representación de las instancias éticas y normativas. La educación al
humanismo solidario debe tener una especial atención para que el
aprendizaje de las ciencias corresponda a la conciencia de un universo
ético donde la persona actúa. En particular, esta recta concepción del
universo ético tiene que avanzar hacia la apertura de horizontes del
bien común progresivamente más amplios, hasta llegar a toda la familia
humana.
21. Este proceso inclusivo supera los límites de las personas que
viven actualmente en la tierra. El progreso científico y tecnológico
demostró en los últimos años, cómo las decisiones que se toman en el
presente son capaces de influir en los estilos de vida y —en algunos
casos— sobre la existencia de los ciudadanos de las futuras
generaciones. «La noción de bien común incorpora también a las
generaciones futuras»[28]. El ciudadano de hoy, de hecho, debe ser
solidario con sus contemporáneos donde quiera que se encuentren, pero
también con los futuros ciudadanos del planeta. Ya que «el problema es
que no disponemos todavía de la cultura necesaria para enfrentar esta
crisis [...] y hace falta construir liderazgos que marquen caminos,
buscando atender a las necesidades de las generaciones actuales
incluyendo a todos, sin perjudicar a las generaciones futuras»[29]
entonces la tarea específica que puede realizar la educación al
humanismo solidario es contribuir a edificar una cultura basada en la
ética intergeneracional.
22. Esto significa que la educación extiende el ámbito clásico del
alcance de su acción. Si hasta ahora se consideraba la escuela como la
institución que forma los ciudadanos del mañana, si las agencias
formativas responsables de la educación permanente se ocupan de los
ciudadanos del presente, a través de la educación al humanismo
solidario se cuida la humanidad del futuro, la posteridad, con quienes
se debe ser solidarios tomando decisiones responsables. Es aún más
verdadero con respecto a la formación académica, porque es a través de
ella que se proporciona las competencias necesarias para tomar las
decisiones decisivas del equilibrio de los sistemas humano-sociales,
naturales, ambientales, etc.[30]. Los temas desarrollados en los
cursos universitarios, en este sentido, deberían realizarse según un
criterio decisivo para la evaluación de su calidad: la sostenibilidad
con las exigencias de las generaciones futuras.
23. Para que sea una verdadera inclusión es necesario hacer un paso
ulterior, es decir construir una relación de solidaridad con las
generaciones que nos precedieron. Lamentablemente, la afirmación del
paradigma tecnocrático, en algunos casos, redimensionó el saber
histórico, científico y humanístico —con su patrimonio literario y
artístico— mientras que una visión correcta de la historia y del
espíritu con el cual nuestros antepasados han enfrentado y superado
sus desafíos, puede ayudar al hombre en la compleja aventura de la
contemporaneidad. Las sociedades humanas, las comunidades, los
pueblos, las naciones son el fruto del pasaje de la historia donde se
revela una identidad específica en continua elaboración. Comprender la
relación fecunda entre el devenir histórico de una comunidad y su
vocación al bien común y al cumplimiento del humanismo solidario
implica la formación de una conciencia histórica, basada en la
conciencia de la indisoluble unidad que lleva a los antepasados, a los
contemporáneos y a la posteridad a superar los grados de parentesco
para reconocerse todos igualmente hijos del Padre, y por lo tanto en
una relación de solidaridad universal[31].
6. REDES DE COOPERACIÓN
24. Así como la Encíclica Populorum progressio recomienda la
elaboración de «programas concertados»[32], hoy es evidente la
necesidad de hacer converger las iniciativas educativas y de
investigación hacia los fines del humanismo solidario, con la
conciencia que «no deberían permanecer dispersos o aislados, y menos
aún opuestos por razones de prestigio o poder»[33]. Construir redes de
cooperación, desde el punto de vista educativo, escolar y académico,
significa activar dinámicas incluyentes, en constante búsqueda de
nuevas oportunidades para introducir en el propio circuito de
enseñanza y aprendizaje sujetos distintos, especialmente aquellos que
les resulta difícil aprovechar un plan una formación adecuado a sus
necesidades. Recordando también, que la educación sigue siendo un
recurso escaso en el mundo, considerando que existen sectores de la
humanidad que sufre por la falta de instituciones idóneas al
desarrollo, el primer esfuerzo de educación al humanismo solidario es
la socialización de sí mismo a través de la organización de redes de
cooperación.
25. Una educación al humanismo solidario desarrolla redes de
cooperación en los distintos ámbitos donde se realiza la actividad
educativa, particularmente en la educación académica. En primer lugar,
solicita a los actores educativos que asuman una actitud que favorezca
la colaboración. En particular, prefiere la colegialidad del cuerpo
docente en la preparación de los programas formativos, y la
cooperación entre los estudiantes en lo concerniente a las modalidades
de aprendizaje y a los ambientes formativos. Aún más: como células del
humanismo solidario, unidas por un pacto educativo y por una ética
intergeneracional, la solidaridad entre quien enseña y quien aprende
debe ser progresivamente incluyente, plural y democrática.
26. La universidad debería ser el principal crisol para la formación a
la cooperación en la investigación científica, prefiriendo —en el
lecho del humanismo solidario— la organización de investigaciones
colectivas en todas las áreas del conocimiento, cuyos resultados
puedan ser corroborados por la objetividad científica de la aplicación
de lógicas, métodos y técnicas idóneas, como también por la
experiencia de solidaridad realizada por los investigadores. Se trata
de favorecer la formación de grupos de investigación integrados entre
el personal docente, jóvenes investigadores y estudiantes, y también
solicitar la cooperación entre las instituciones académicas ubicadas
en un contexto internacional. Las redes de cooperación deberán
instituirse entre sujetos educativos y sujetos de otro tipo, por
ejemplo, del mundo de las profesiones, de las artes, del comercio, de
la empresa y de todos los cuerpos intermedios de las sociedades donde
el humanismo solidario necesita propagarse.
27. En muchos lugares se solicita una educación que supere las
dificultades de los procesos de masificación cultural, que producen
los efectos nocivos de nivelación, y con ella, de manipulación
consumista. El surgimiento de redes de cooperación, en el marco de la
educación al humanismo solidario, puede ayudar a superar estos
desafíos, ya que ofrece descentralización y especialización. En una
perspectiva de subsidiariedad educativa, tanto a nivel nacional como
internacional, se favorece el intercambio de responsabilidad y de
experiencia, esencial para optimizar los recursos y evitar los
riesgos. De esta manera se construye una red no sólo de investigación
sino — sobre todo — de servicio, donde uno ayuda al otro y se
comparten los nuevos descubrimientos, «intercambiando temporalmente
los profesores y proveyendo en todo lo que pueda contribuir a una
mayor ayuda mutua»[34].
7. PROSPECTIVAS
28. La educación escolar y universitaria estuvieron siempre en el
centro de la propuesta de la Iglesia Católica en la vida pública. Ella
defendió la libertad de educación cuando, en las culturas
secularizadas y laicistas, parecían reducirse los espacios asignados a
la formación de los valores religiosos. A través de la educación,
continuó suministrando principios y valores de convivencia pública
cuando las sociedades modernas, engañadas por los logros científicos y
tecnológicos, jurídicos y culturales, creían insignificante la cultura
católica. Hoy, como en todas las épocas, la Iglesia Católica tiene
todavía la responsabilidad de contribuir, con su patrimonio de
verdades y de valores, a la construcción del humanismo solidario, para
un mundo dispuesto a actualizar la profecía contenida en la Encíclica
Populorum progressio.
29. Para dar un alma al mundo global, atravesado por constantes
cambios, la Congregación para la Educación Católica vuelve a lanzar la
prioridad de la construcción de la "civilización del amor"[35], y
exhorta a todos los que por profesión y vocación están comprometidos
en los procesos educativos —en todos los niveles— a vivir con
dedicación y sabiduría dicha experiencia, según los principios y los
valores enucleados. Este Dicasterio —después del Congreso Mundial
"Educar hoy y mañana. Una pasión que se renueva" (Roma-Castel
Gandolfo, 18 - 21 de noviembre de 2015)— dio eco a las reflexiones y a
los desafíos que surgieron ya sea por parte de los docentes, de los
alumnos, de los padres, como de las Iglesias particulares, las
Familias religiosas y las Asociaciones comprometidas en el vasto
universo de la educación.
30. Estos lineamientos fueron entregados a todos los sujetos que
trabajan con pasión para renovar cotidianamente la misión educativa de
la Iglesia en los diferentes continentes. Se desea, también,
proporcionar una herramienta útil para un diálogo constructivo con la
sociedad civil y los Organismos Internacionales. Al mismo tiempo, el
Papa Francisco erigió la Fundación "Gravissimum educationis"[36] para
aquellas "finalidades científicas y culturales dirigidas a promover la
educación católica en el mundo"[37].
31. En conclusión, los temas y los horizontes para explorar — a partir
de la cultura del diálogo, de la globalización de la esperanza, de la
inclusión y de las redes de cooperación — solicitan ya sea la
experiencia formativa y de enseñanza que las actividades de estudio y
de investigación. Será necesario, por lo tanto, favorecer la
comunicación de dichas experiencias y los resultados de las
investigaciones, con la finalidad de permitir que cada sujeto
comprometido en la educación al humanismo solidario comprenda el
significado de su propia iniciativa en el proceso global de la
construcción de un mundo fundado sobre valores de solidaridad
cristiana.
Roma, el 16 de abril de 2017, fiesta de la Resurrección de Nuestro
Señor Jesucristo
Card. Giuseppe Versaldi Prefecto Arzbpo. Angelo Vincenzo Zani Secretario


NOTAS:
[1] Pablo VI, Carta encíclica Populorum progressio (26 de marzo de
1967), 3. [2] Concilio Ecuménico Vaticano II, Constitución pastoral
Gaudium et spes sobre la Iglesia en el mundo contemporáneo (28 de
octubre de 1965), 4-5. [3] Pontificio Consejo Justicia y Paz,
Compendio de la doctrina social de la Iglesia (2004), 167. [4] También
por ello, la Populorum progressio a menudo fue comparada, por el
alcance de su discurso social, con la Rerum novarum de León XIII: cf.
Juan Pablo II, Carta encíclica Sollicitudo rei socialis (30 de
diciembre de 1987), 2-3; Benedicto XVI, Carta encíclica Caritas in
veritate (29 de junio de 2009), 8. [5] Populorum progressio, 42. [6]
Cf. Papa Francisco, Discurso a los Participantes al Congreso promovido
por el Dicasterio para el Servicio al Desarrollo Humano Integral en el
50º aniversario de la "Populorum Progressio", 4 de abril de 2017.
[7] Papa Francisco, Exhortación Apostólica Evangelii Gaudium (24
noviembre 2013), 24. [8] "El amor en la verdad —Caritas in veritate—
es un gran desafío para la Iglesia en un mundo en progresivo y
penetrante globalización. El riesgo de nuestro tiempo es que la
interdependencia de hecho entre los hombres y los pueblos no
corresponda la interacción ética de las conciencias y de las
inteligencias, de la cual pueda emerger como resultado un desarrollo
verdaderamente humano." Benedicto XVI, Carta enciclica Caritas in
veritate (29 junio 2009), 9. [9] Papa Francisco, Carta encíclica sobre
el cuidado de la casa común Laudato si' (24 de mayo de 2015), 215.
[10] Cf. UNICEF, Informe de la condición de la infancia en el mundo
2016, UNICEF, Florencia 2016; UNICEF, Hijos de la recesión. EL impacto
de la crisis económica en el bienestar de los niños en los países
ricos, UNICEF-Office of Research Innocenti, Florencia 2014. [11] Cf.
International Organization for Migration, World Migration Report 2015
– Migrants and Cities: New Partnerships to Manage Mobility, IOM,
Ginebra 2015. [12] Benedicto XVI, Carta encíclica Caritas in veritate
(29 de junio de 2009), 75. [13] Ibíd., 53 [14] Populorum progressio,
13; Cf. Pablo VI, Discurso en las Naciones Unidas, 4 de octubre de
1965. [15] Cf. Concilio Ecuménico Vaticano II, Declaración sobre la
Educación Cristiana Gravissimum educationis (28 de octubre de 1965), 1
B [16] Ibíd., 1. [17] Papa Francisco, Discurso a los participantes a
la Asamblea plenaria de la Congregación para la Educación Católica, 9
de febrero de 2017. [18] Ver Papa Francisco, Catequesis del 20 de mayo
de 2015 sobre la familia y la educación. [19] Ibíd. [20] Papa
Francisco, Discurso a los participantes al Congreso mundial "Educar
hoy y mañana. Una pasión que se renueva" promovido por la Congregación
para la Educación Católica, Roma, 21 de noviembre de 2015. [21]
Concilio Ecuménico Vaticano II, Declaración sobre las relaciones de la
Iglesia con las religiones no cristianas Nostra aetate (28 de octubre
de 1965), 2, 4. [22] Papa Francisco, Discurso a los participantes a
la Asamblea plenaria de la Congregación para la Educación Católica, 9
de febrero de 2017. [23] Cf. Congregación para la Educación Católica,
Educar al diálogo intercultural en la escuela católica. Vivir juntos
para una civilización del amor, Ciudad del Vaticano 2013, n. 45.
[24]Populorum progressio, 87. [25] Benedicto XVI, Carta encíclica Spe
salvi (30 de noviembre de 2007), 7. [26] Ivi, 26 [27] Papa Francisco,
Discurso a los participantes a la Asamblea plenaria de la Congregación
para la Educación Católica, 9 de febrero de 2017. [28] Papa Francisco,
Carta encíclica sobre el cuidado de la casa común Laudato si' (24 de
mayo de 2015), 159. [29] Ivi, 53 [30] Cf. Juan Pablo II, Constitución
Apostólica Ex corde Ecclesiae (15 de agosto de 1990), 34. [31]
Populorum progressio, 17 [32] Ivi, 50 [33] Ivi. [34] Concilio
Ecuménico Vaticano II, Declaración sobre la Educación Católica
Gravissimum educationis, 12 [35] La expresión "civilización del amor"
fue usada por primera vez por Pablo VI el 17 de mayo de 1970, el día
de Pentecostés (Insegnamenti, VIII/1970, 506), y retomada varias veces
durante su pontificado. [36] Papa Francisco, Quirógrafo para la
erección de la Fundación "Gravissimum educationis" (28 de octubre de
2015). [37]ibid.
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lunes, 4 de septiembre de 2017

LA EXPO DE ROSA DE SANTA MARÍA DE LA UCSS y CL en la CATEDRAL

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LA EXPO DE ROSA DE SANTA MARÍA DE LA UCSS y CL en la CATEDRAL

Con la calidad y buen gusto de las anteriores exposiciones (Señor de
los Milagros, Santo Toribio, San Pablo, Galileo...) el Movimiento
Comunión y Liberación del Perú y la Universidad Católica Sedes
Sapientiae nos muestra en 20 paneles una selección de los momentos
estelares de nuestra Santa limeña Rosa de Santa María, recreando su
vida humana y espiritual, enmarcada en su ambiente familiar, social,
cultural, religioso, rescatando lo mejor de su iconografía y
acercándola al mundo cultural de nuestro tiempo.
Como muestra itinerante, está destinada a recorrer cuantos lugares de
la nación lo soliciten en coordinación con el Arzobispado de Lima y
las entidades promotoras.
Pude saborearla desde el primer momento y la comparto con gusto
deseando que se beneficien de ella el mayor número de personas.
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lunes, 21 de agosto de 2017

LA FENIS TRAS LAS HUELLAS DE ROSA DE SANTA MARÍA

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LA FENIS TRAS LAS HUELLAS DE ROSA DE SANTA MARÍA
Un día de familia peregrinando por su ruta limeña en el Jubileo del
cuarto centenario de su tránsito a la gloria
Este domingo 20 de agosto, en vísperas de la novena y gran celebración
por los 400 años de Santa Rosa, los miembros de la FENIS hemos
peregrinando tras las huellas de nuestra santa peruana universal, Rosa
de Santa María, modelo de consagrada secular.
Con la guía de José Antonio Benito, en espíritu de familia, orando,
cantando, conversando, a pesar de la pesada llovizna mañanera.
Comenzamos a las 8 a.m. (un poquito antes) con la visita al Monasterio
de Santa Rosa (Cuadra 5 Jirón Miró Quesada –desde la semana pasada ha
cambiado a Santa Rosa por decisión de la Municipalidad que ha querido
así rendir homenaje a la Santa). Allí recibimos la motivación inicial,
la importancia del Jubileo por los 400 años del tránsito al cielo de
Rosa, encontrarnos en la casa –del contador don Gonzalo de la Maza-
donde vivió los tres últimos años de su vida y donde murió acompañada
de la gran multitud que acudió a despedir sus reliquias). Veneramos
sus restos y oramos en el hoy templo del convento. A partir de aquí
comenzamos el Rosario por las calles de Lima y llegamos hacia las 8.30
a.m. a la Basílica del Santísimo Rosario del Convento de Santo Domingo
y donde oramos ante las reliquias de los santos dominicos peruanos y
ante la imagen tan querida para Rosa de Virgen del Rosario; recordamos
la gracia del desposorio espiritual, el encuentro con los confesores
dominicos, la decisión de vivir como consagrada seglar en el mundo…).
Seguimos rezando y caminando hasta llegar al Santuario de Santa Ros,
donde recorrimos el jardín y la casa museo, el pozo, el limonero seco,
la celda, para culminar con la Santa Misa y la oración para el
jubileo.
Posteriormente nos dirigimos a la PARROQUIA SAN SEBASTIAN (Esquina Jr.
Chancay con Jr. Ica) donde fue bautizada, tuvimos la suerte de orar en
la capilla del Santísimo (abierta las 24 horas del día), veneramos la
pila bautismal, gozamos con la espectacular procesión de Nuestra
Señora de la Asunta de la vicaría quechua, tan alegre, multicolor,
devota, profunda.
Quienes pudieron compartieron el familiar almuerzo en la Casa de
Ejercicios de la arquidiócesis regentada por las Cruzadas de Santa
María, se prolongó con una simpática y profunda sobremesa que nos
ayudó a todos a hacer familia como lo que somos quienes hemos recibido
la gracia de ser consagrados seculares en el Perú.
¡Un estupendo día al calor de la devoción de Santa Rosa, unidos por la
espiritualidad consagrada secular!
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viernes, 18 de agosto de 2017

P. Juan de Lorenzana, doctor de Salamanca en San Marcos, confesor de Santa Rosa de Lima

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P. Juan de Lorenzana, doctor de Salamanca en San Marcos, confesor de
Santa Rosa de Lima

La Ciudad del Tormes tiene una interesante Residencia Universitaria
con su nombre regentada por las Madres Dominicas, entre las que se
encuentra la historiadora Sor Águeda Rodríguez Cruz, biógrafa del
catedrático de Salamanca Fray Juan de Lorenzana, confesor de la
santa.
Escribe el chileno Dr. René Millar en "Rosa de Santa María(1586-1617).
Génesis de su santidad y primera hagiografía" Historia, Santiago de
Chile, Vol. 36, 2003: 255-273 cómo en la historia de nuestra santa
limeña se da la situación paradójica que a pesar de llevar una
existencia bastante retraída, rehuyendo el contacto con la gente y
viviendo una religiosidad de manera muy privada, en los últimos cinco
años de vida, cuando se vinculó al hogar del contador Gonzalo de la
Maza, su persona comenzó a adquirir una cierta notoriedad, pero
siempre muy limitada a pequeños grupos en el contexto de la sociedad
de Lima. Sin embargo, tuvo un entierro multitudinario y la sociedad
limeña se precipitó a sus exequias, en la que participaron incluso las
más altas autoridades civiles y eclesiásticas del virreinato. Personas
que nunca la conocieron se abalanzaron sobre el féretro para tratar de
tocarla u obtener alguna reliquia Tal fenómeno se debió, en parte, a
los confesores de la joven, que se encargaron de difundir sus virtudes
y de comprometer a las órdenes religiosas en una participación activa
e institucional en las exequias. Esto es especialmente clave en lo que
respecta a la orden de Santo Domingo.
Un miembro de ella tomó nota puntual de las revelaciones de Luisa de
Melgarejo, durante el velatorio, y otro escribió a los pocos días una
breve relación de su vida. Los dominicos asumieron a la difunta como
un miembro de la orden y el procurador general de ella, a la semana de
la muerte, solicitará al arzobispo que se reciba información de
testigos acerca de "su santa vida".
Uno de ellos fue el célebre doctor de la Universidad de Salamanca,
Juan de Lorenzana, dominico leonés, estudiado por la Dra. ÁGUEDA M.
RODRÍGUEZ CRUZ, OP Universidad de Salamanca, en su artículo biográfico
"Juan de Lorenzana, universitario salmantino y catedrático de la
Universidad de San Marcos de Lima" en el II Congreso de Historia "Los
Dominicos en el Nuevo Mundo" , bautizándolo –en comparación con Santa
Teresa de Jesús- como "Báñez de Lima". Lorenzana, figura eminentemente
polifacética: brillante en la cátedra, prudente en el gobierno,
consejero hábil, luminoso, en la lluvia de consultas que le llegaban,
celoso apóstol, profundo maestro de espíritus. Si a Báñez le tocó
dirigir en parte a santa Teresa, Lorenzana fue el con¬fesor principal,
maestro y director de la patrona de América, santa Rosa de Lima.
LECTOR CONVENTUAL. CATEDRÁTICO DE PRIMA DE TEOLOGÍA DE LA UNIVERSIDAD
DE SAN MARCOS DE LIMA. CONSEJERO
Pero en cuanto los superiores se dieron cuenta de su talento, «su
des¬treza en la cátedra», el capítulo de Lima, celebrado el 24 de
julio de 1590, le mandó a leer teología en Lima, en el Convento del
Rosario. Luego lo destinó a la cátedra de prima de teología de la
Universidad de San Marcos, que había quedado vacante por promoción de
fray Bartolomé de Ledesma al obispado de Oaxaca. De modo que fue
sucesor de otro gran dominico, que antes ha-
bía sido también catedrático de prima de teología en México, luz en
aquel vi¬rreinato, como en el de Lima, antiguo discípulo de Vitoria en
Salamanca. «Tra¬bajó en la cátedra, en que se hizo expectable para
todos los que tuvieron la dicha de oírle»52.
Allí llevó la sabiduría aprendida de sus maestros, y como ellos,
especial¬mente Báñez, hizo amplios comentarios a toda la Suma de Santo
Tomás53. Así, nos dice Eguiguren que en Lima impuso en su cátedra la
lectura de Bar¬tolomé de Medina sobre la prima secundae de Santo
Tomás, y también los comentarios de Báñez a la primera parte del
santo, impresos en 158454.
Según Meléndez, fue profesor de muchos seglares, que después fueron
canónigos, obispos, o desempeñaron otros cargos, «preciándose siempre
de haber sido discípulos del Maestro Lorenzana»55. Y en cuanto a su
fidelidad en la tarea, escribe: «Con la Cátedra de la Vniversidad
tenia la Regencia de los Estudos del Conuento del Rosario, y assi
assistia a uno y a otro, con tan¬ta puntualidad que parecia una sola
ocupación»56.
Desempeñó también el cargo de consultor y calificador del Santo
Oficio. Allí en aquellas tierras hermanas fue todo un oráculo, todos
lo buscaban por¬que «señalábanse mucho en este varón insigne la
perfección de la vida y la profunda sabiduría de Teología escolástica.
Concurrían para hacerle grande, ardiente estudio de contemplación, y
en la vida activa destreza en el gobier¬no. Era su ingenio agudo y
perspicaz, el juicio alto y maduro, mucho retiro del siglo, mucho
acierto en el manejo de los negocios. Por eso se acumularon
sucesivamente en él, como en su centro, tantos puestos y oficios,
regencias de cátedras y prelacias de conventos... siendo igualmente
entendido y versa¬do en las cosas eclesiásticas y políticas: amado de
toda clase de personas, desde la más elevada hasta la más ínfima.
Sujeto admirable, a quien acudían como a común oráculo todos cuantos
se encontraban con dificultades en los negocios arduos de la vida. A
él pedían consejo los Obispos, consultaban las Cancillerías, las
ciudades y los tribunales, las dudas que se ofrecían en el fue¬ro
exterior y en el interior de la conciencia; porque comprendían todos
que tenía el don singular y admirable para dar consejos acertados»58.
En una pa¬labra, «para todos y para todo era Lorenzana»59. Y otro
autor apunta que fue «in docendo uberrimus, in disputando acerrimus,
in praedicando arden-tissimus»60.
SU MISIÓN DE GOBIERNO; PRIOR Y PROVINCIAL
También se distinguió fray Juan de Lorenzana en las tareas de
gobierno, por su prudencia y discreción, su amor a la observancia. Fue
prior en Potosí y en el Convento del Rosario de Lima, vicario general
de la Provincia de San Juan Bautista del Perú, provincial y visitador,
definidor en capítulos. En 1600 fue su elección de prior para el
Convento del Rosario y el 24 de julio de 1602 fue elegido provincial.
Y todo lo desempeñó «con gran acierto, porque era de muy perspicaz
ingenio y muy discreto en todo»61.
Durante su provincialato fundó una casa en Lima, bajo el patronazgo de
Santa María Magdalena, para promover en ella la observancia más fiel
de las constituciones.
Con frases elocuentes resume Meléndez su actuación ejemplar y labo-
riosa: «El Maestro fray Juan de Lorenzana después de auer gouernado su
Prouincia, con toda paz, y equidad, y mostrado en su gouierno quanto
puede la virtud, y el buen exemplo en el Superior, para contener en
obseruancia a los subditos, auiendo visitado la Prouincia dos vezes
hasta el vltimo Conuen¬to de la Villa de Tarija, y tres hasta la de
Huancauilca, y edificado en su tiem¬po mucho en los mas de los
Conuentos, y particularmente en el de Lima... y auiendo hecho la obra
de la fundación del Conuento de la Magdalena... que tanto lustre ha
dado a la Prouincia, acabó gloriosamente su oficio...»62.
CONFESOR DE SANTA ROSA DE LIMA
La primera vez que fray Juan de Lorenzana vio a la futura santa Rosa
de Lima fue un día en que le dio la comunión junto con mucha gente, en
la capilla del Rosario de la iglesia del convento limeño, como nos
informa el cro¬nista Meléndez. Se quedó impresionado por los
brillantes resplandores que despedía su rostro, y consideró que así
tendría «su espíritu inflamado en fue¬go viuo de amor de Dios».
Desde entonces tuvo gran ilusión de conocería:
«Si yo fuera tan venturoso, que mereciera conocería, y tratarla,
válgame el Señor, y lo que ló estimara! Que dichoso estado goza su
alma adornada de tantas luzes, que no le caben en el pecho, y le salen
a la cara! Que caridad la suya. Que humildad! Que pureza! A pocos dias
la conoció: fue su Confes-sor, y gouernó su espíritu, con el acierto,
que dize lo portentoso, y estraño de su vida, que con mas claras
demonstraciones vio la ocasión de arrojar tan¬tos resplandores
comulgando»63.
Dicen los historiadores que aunque fray Juan de Lorenzana «no hubiera
hecho otra cosa, bastó para hacerse célebre haber sido el principal
confesor de Santa Rosa de Lima, a la que confesó siempre, hasta la
hora de la muerte, dirigiendo aquel espíritu, primer fruto de las
Indias»64.
Con gran sentido pastoral, después de describir sus brillantes
activida¬des en la cátedra, en el pulpito, en el gobierno, añaden: «Y
sobre todo tra¬bajó en dirigir y confesar a la gloriosa virgen Santa
Rosa de Lima»65.
Y el historiador Mora considera que «a otro destino muy superior lo
lle¬vó la Divina Providencia a Lima. Destinólo desde los dias de su
eternidad para Maestro, Director y Confessor de la Gloriosa Virgen
Santa Rosa de Lima, o de Santa Maria»66.

Todos coinciden en que Lorenzana fue el principal confesor de Santa
Rosa, el «de asiento». Aunque tuvo otros, especialmente con motivo de
las ausencias, trabajos y enfermedades de fray Juan. El fue su
principal conse¬jero, «criándole a sus pechos con su ejemplo y su
doctrina, para que después creciese tanto al influjo de la divina
gracia, que fuese admiración del cielo y gloria de toda España»67.
Y este hecho lo señalan para deducir cuál sería su saber y su
santidad: «Si se quiere apreciar cuan grande fue el Maestro Lorenzana
en la Teología mística, que es la ciencia de los santos; cuánta la
experiencia, el gusto y sa¬bor de las cosas celestiales para
distinguirlas y conocerlas, lo mucho que se ejercitó en la enseñanza
de contemplación altísima; la vista de lince con que distinguía
prudentemente la diferencia de los espíritus, si faltaran otros
argu-mentos, bastará saber que la Provincia divina encomendó
singularmente a su gobierno el espíritu de Rosa»68.
Lorenzana, que conocía tan profundamente a Rosa, fue encargado de
examinar su espíritu, junto con el doctor Castillo, un hombre con fama
de santidad y sabiduría, al que tanto se compara a fray Juan. A solas
hablaron «desta preciosa criolla», ponderando la rapidez con que había
llegado a la unión con Dios, y su fortaleza en las duras pruebas,
sobre todo interiores69. Se asombró Lorenzana de oír tanta sabiduría
acerca de los misterios, tanta profundidad como la de un teólogo
consumado, alabando al Señor por reve¬lar sus secretos a los
pequeñuelos. Y lo mismo se sorprendía el orden, mé¬todo, la propiedad
y precisión de sus palabras cuando se confesaba. Terminó Su examen
diciendo que «nunca había visto ingenio tan iluminado y perspicaz» 70.
Por eso la anécdota sugerente que cuenta Hansen, el biógrafo de santa
Rosa que siguen todos, anécdota que recogen y comentan: «Cuando en una
ocasión le llamó el sacristán menor para que oyese de Confesión a la
virgen, diciendo que le esperaba en la iglesia la Rosica, le reprendió
ásperamente por¬que tomaba en la boca aquel nombre sin reverencia, y
dijo: A vos os parece Rosica la que de verdad es Rosa, y grande a los
ojos de Dios. Vendrá tiempo en que todos entiendan cuan crecida es,
cuan grande y cuan digna es esta Rosa de mirarse con respeto y con
reverencia»71. Y los historiadores añaden la comparación con la
predicción de San Alberto con respecto a su discípulo Santo Tomás, el
«buey mudo» cuyo mugido se oiría en todo el mundo72. Y la historia lo
confirma. El dulce patronazgo de Santa Rosa acaricia a Lima y a toda
América.
Añadamos una referencia a sus escritos, cartas, poesías, que nos dan
una perspectiva y retrato de Rosa, no sólo de gran mística sino de una
mujer intelectual, semejante a Catalina de Sena y a Teresa de Avila,
de alguna ma¬nera. Como dice Getino, «conviene que la Rosa penitente y
la Rosa regalada con visiones seductoras no oscurezcan a la Rosa de
inteligencia de águila. De¬jémosla a ella hablar y todo quedará en su
punto. Rosa aparecerá no menos sabia y discreta que regalada y
penitente. Son dos líneas paralelas, que de¬ben fijar en adelante la
posición de Rosa entre los seres extraordinarios que llamamos
sanios»73.
A todo esto hay que añadir el hallazgo del padre Getino en el Convento
de Santa Rosa de las Madres, dónde murió la santa74, dos trabajos de
santa Rosa: un pliego en que se refiere a las mercedes o heridas
espirituales o prue¬bas purificaderas interiores, o dolores gozosos, y
otro pliego en el que con¬tinúa con las mercedes y esboza la Escala
Mística o mística ascensión del alma en quince peldaños. Aunque hay
referencia a una glosa, es lástima que no ha aparecido75.
Fray Juan de Lorenzana asistió a santa Rosa en su última enfermedad y
le administró los sacramentos en esa hora suprema, «la estuvo
acompañan¬do para consuelo de entrambos hasta la última hora»76. Al
verla muerta, con más apariencia de viva que de difunta, exclamó:
Bienaventurados los padres que te engendraron, bienaventurada la hora,
en que naciste; bienaventurada tu del Señor, dichosissima hija de
Santo Domingo, que ahora estas gozando de la bienauenturanca de tu
Criador. Moriste como viuiste: no perdiste la gra¬cia bautismal, en
todo él discurso de tu vida; fue pura, y limpia de culpa mor¬tal. Al
Cielo subes con la pureza misma, que sacaste de las aguas del
Bau¬tismo: sigue ahora venturosa, adonde quiera que fuere el Diuino
Cordero, por las eternidades»77.
Sobrevivió fray Juan a la santa al parecer dos años, muriendo hacia 1618.
repaso de una gloria muy provechosa, es la evocación y rescate de una
figura paradigmática.
Si de evangelización en América se trata, y de evangelízadores
domini¬cos, es dulce y alentador recordar a uno de los mejores frutos
de esta evan¬gelización, Rosa de Lima. Y aunque Dios es el que da el
incremento, al his¬toriador le interesa, la historia necesita
informarnos, para nuestro aprovecha¬miento, qué Apolo fue el que
regó...
Lorenzana fue el Báñez de Lima, como dije al principio. Discípulo de
Do¬mingo Báñez, catedrático de prima de teología como él,
introduciendo allí sus obras. Sucesor en la cátedra de prima de otro
gran dominico, teólogo emi¬nente, Bartolomé de Ledesma. Báñez lo había
sido de Bartolomé de Medina. Si Báñez fue el principal maestro de
espíritu de santa Teresa, Lorenzana lo fue de otra santa, no menos
grande. Si Báñez fue uno de los que más ani-maron y apoyaron a la
santa abulense en la elaboración de sus obras sobre su vida y
experiencia mística, es muy probable que fuera Lorenzana quien
sugiriera a la santa limeña escribir sus Mercedes y los quince
peldaños o Es¬cala Mística o mística ascensión del alma, que revelan
profundamente su vi¬vencia espiritual.
Dicen los historiadores que el Convento de San Esteban debe dar
gra¬cias a Dios por haber profesado Lorenzana en él, con más razón que
Roma debía dar gracias a los dioses por haber nacido en ella el gran
Escipión83.
Busquemos, por último, y señalemos la clave explicativa principal de
esta rica personalidad dominicana, equilibrada y armónica, de
contemplativo itine¬rante, en el lenguaje de hoy, leyendo un texto del
cronista peruano Melén-dez, de los más bellos y expresivos que se han
escrito sobre el tema, en tan breves palabras. Va especialmente
dirigido a los espiritualistas... Comienza di¬ciendo que «fue el Padre
Maestro Fray Juan de Lorenzana uno de los emi¬nentes Varones que ha
tenido nuestra Religión en estos siglos, en ambas Teo¬logías,
Escolástica, y Mística, luz de aquellos Orbes». Y continúa, sin
solu¬ción de continuidad, el sabroso texto al qué me refiero, dando a
entender que es la razón o fundamento de su vida luminosa:

«Se crió con la oración, creció con la oración, no pensaba más que en
la oración, ni trataba más que de la oración, porque para aliviarse de
la carga de las muchas Prelacias que tuvo, no tenía más descanso que
la oración, y decía con mucha gracia, que no hallaba mayor alivio en
su gobierno que el trabajo de la oración»84.

Terminemos el recuerdo de este «santísimo varón, de inculpable
vida»85, que Dios nos ha dado, «nobis donatus a Deo», como dijo fray
Antonio González de Acuña, O.P., futuro arzobispo de Caracas, al
ponderar que Loren¬zana había sido dado por Dios a aquellos reinos,
con singular providencia86. Juan de Lorenzana también ha sido dado a
nosotros, que hoy lo recordamos para estímulo y aliento de la tarea
genuinamente dominicana de contemplar y dar lo contemplado, el hombre
santo y el sabio que Dios dio a Lima, al Con-vento de San Esteban, a
la Universidad de Salamanca, a nuestra autonomía, a la Iglesia.
62 Juan Meléndez, Tesoros verdaderos de las Yndias..., D, 76.
63 Ibidem, p. 365.
64 Historiadores del Conuento de San Esteban de Salamanca, III, p. 512.
65 Ibidem, p. 563.
66 Esteban de Mora, Historia annalistica de el Convento de S.
Estevan..., IV, f. 1006.
67 Leonardo Hansen, Vida admirable de Santa Rosa de Lima..., 1929, p.
164. cf. Histo¬riadores del Convento de San Esteban de Salamanca, II,
pp. 443-444; III, pp. 316-317, añadien¬do «como felizmente le gobernó
hasta que trocó esta vida mortal por la eterna».
68 Juan Meléndez, Tesoros verdaderos de las Yndias, II, p. 311. Cf.
Leonardo Hansen, Vida admirable de Santa Rosa de Lima..., pp. 177-178.
69 Leonardo Hansen, Vida admirable de Santa Rosa de Lima..., p. 176.
70 Ibidem. Historiadores del Convento de San Esteban de Salamanca, III, p. 563.
72 Juan Meléndez, Tesoros verdaderos de las Yndias..., II, p. 420.
83 Juan Meíéndez, Tesoros verdaderos de las Yndias..., II, p. 309.
84 Ibidem, p. 310.
LO QUE DECLARÓ EN EL PROCESO DE BEATIFICACIÓN
Anécdota de la leche migada
Destaco por hoy una simpática y representativa anécdota en que Rosa se
confiesa de gula tras comer una deliciosa leche migada preparada por
doña María de Uzátegui.
Los domingos le tenía ordenado este testigo, como su confesor, que
comiese alguna cosa, esto es un poquito de pescado o un par de huevos,
lo uno o lo otro; y esta comida era allá a la noche, porque los
domingos comulgaba y cuando recibía aquel Gran Señor Sacramentado,
quedaba por todo el día tan absorta y tan empapada en Dios, que no
estaba para comer ni para otro ningún ejercicio hasta allá a la noche
como dicho tiene. Y sucedió una vez, que teniéndole un domingo, una
persona devota en cuya casa estaba, y que la amaba tiernamente, (le
sirvió) juntamente con un poco de pescado, una escudillera de leche
migada, a la santa virgen se le fueron los ojos tras la leche y se lo
comió, de lo cual después tuvo tan grande escrúpulo pareciéndole que
había hecho un gran exceso; que lo más de aquella noche estuvo
postrada, llorando y gimiendo aquel pecado. Y después lo confesó con
tantas lágrimas agravándolo y encareciéndolo, como si hubiera cometido
un muy grande delito, de que est testigo quedó admirado de la pureza
de aquella conciencia, que tan pequeña culpa le era gran carga, y
también quedó edificado
Contemplativa en la acción como Catalina de Siena
El que fuese confesor más relevante de Santa Rosa, declara acerca del
bello compromiso contemplativo de la joven Rosa con su prójimo,
especialmente el de Lima, en respuesta a la pregunta 19: "Compadecíase
grandemente de las necesidades su prójimo y aceptaba hacer por él
oración a nuestro Señor y lo hacía con entrañas de gran misericordia,
servía a los enfermos con gran prontitud. Hacía especial oración por
el estado de la Santa Madre Iglesia, por los pecadores, por las ánimas
del purgatorio, por las personas que le hacían bien y muy especial por
esta ciudad y República de Lima como a este testigo le consta por sus
confesiones"
"ha obrado grandes maravillas espirituales en muchas personas...y
otras muchas se han mejorado en fervores y virtudes tomando unas el
hábito de beatas de Santa Catalina y otras haciendo grandes ejercicios
espirituales, todo por devoción e imitación de la santa virgen… Años
antes, tuvo noticias que una doncella de grandes virtudes y grande
penitencia se confesaba en este convento, de quien decían algunos
religiosos que había de ser otra Santa Catalina de Siena"...el pareció
que la bendita Rosa padecía de su madre lo que SCS padeció de la
suya...Y en cuanto al trabajar de sus manos fue cosa de maravilla el
tesón que tuvo esta santa virgen, porque de la mañana hasta la noche,
en costuras y labores se ocupaba para ayudar a las necesidades
temporales de sus padres.
Sabe este testigo que la bendita virgen tenía especialísima devoción
con la gloriosa SCS y la tenía por madre y por espejo para imitar su
vida y virtudes, como en gran parte la imitó en lo que fue oración y
aspereza de su cuerpo>; y en el gran celo que tenía de la salud de las
almas y en servir a los enfermos con gran caridad, aunque fuesen
personas de bajo y humilde estado. Servía a las cosas de la santa como
hija a madre...
Y para mayor prueba de la devoción de Rosa con la devoción de la
gloriosa SC entiende este testigo fue especial providencia y favor de
Nuestro Señor que cuando hubieron de traer a enterrar el cuerpo de la
bendita Rosa, no pudiéndose hacer corona propia tan de presto y así le
pusieron la corona de la imagen de SC y con ella vino a la iglesia de
este convento que quiso Nuestro Señor darle la corona de SC a quien
había imitado en la pureza virginal y demás virtudes". Entre los
muchos dones, uno muy grande fue el de discreción de espíritus. "Y muy
examinado halló que se regía la santa pro las reglas de SCS, por los
efectos que las dichas revelaciones causan en el alma que son:
humildad y reverencia, conocimiento de sí mismo y de su bajeza, y gozo
en el Señor; lo contrario de lo cual causan las que son del demonio,
que esta fue la sabiduría de SCS" Catalina de Santa María, del hábito
de Santo Domingo, (7.2.1618).
Da cuenta de que "procuraba imitar a la gloriosa santa en cuanto
podía. Y recibió de Nuestro Señor, por su intercesión, singulares
favores y señaladamente le hizo uno muy grande y fue que habrá dos
años poco más o menos, que por el mes de mayo pasado los cumplió fue
habiendo de aderezar las andas de la gloriosa SC estando la bendita
Rosa y esta testigo en la huerta de su padre, pasando y mirando todas
las matas de los claveles que había en la huerta no vieron en ninguno
de ellos botón ni vara porque no era tiempo de ellos ni los podía
haber y la bendita Rosa_ Si Dios Nuestro Señor nos diese a honra de la
Santísima Trinidad tres clavellinas para que la santa imagen del todo
fuese galana. Y luego el día siguiente, que habían de celebrar la
fiesta de la Santa por la mañana dijo la bendita Rosa a este testigo
que fuese a la huerta a traerle aquellas tres clavellinas que estaban
en la huerta y esta testigo le dijo: Hermana si ayer paseamos la
huerta y vimos las matas y que ninguna de ellas tenía clavellina
alguna ni sella de ella, ni vara ni botón; cómo me envía por ellas, y
la bendita Rosa le respondió: Válgame Dios, hermana de mi corazón,
vaya por ellas que Dios nos las ha dado. Y esta testigo fue y halló
tres clavellinas y en una vara y muy hermosísimas y esta testigo quedó
admirada y dijo entre sí: esta es particular merced que Nuestro Señor
ha hecho a nuestra hermana" !
Penitencia
Otras penitencias que acostumbraba por amor a Dios y a los demás era
darse todos los días disciplinas (latigazos). A veces, no se medía y
tuvo que ponerle límite el padre Juan de Lorenzana. Dice este padre:
Fue necesario poner en esto alguna moderación, pero fue de manera que
la dicha santa virgen con grandes ruegos y humildad sacó licencia para
poder tomar cada noche una disciplina. Y, algunas veces, cuando se
ofrecían algunas especiales necesidades públicas o particulares, pedía
la dicha bendita Rosa a este testigo licencia para doblar el número de
azotes .
La disciplina que usaba antes de que le fuesen a la mano (se lo
prohibiesen) eran dos ramales de cadena de hierro . Esta cadena,
después que se la vedaron para efecto de disciplinarse, se la ciñó al
cuerpo y la ciñó con candado y echó la llave donde nunca pudiera
aparecer . Hay una leyenda que dice que la llave la tiró al pozo que
había en su casa y, por eso, el día de su fiesta es costumbre que sus
devotos echen en el pozo, que existe donde estuvo su casa, cartas con
sus deseos y peticiones.
Devociones
A su confesor Juan de Lorenzana le dijo: a cada puntada que doy con la
aguja, hago alguna especial alabanza a Nuestro Señor . Algunas veces,
en medio de la labor de manos, acontecía aparecérsele Nuestro Señor en
forma de niño sobre la almohadilla de costura, causando con esto en su
alma inefables gozos. Otras veces, en medio de la dicha costura,
cantaba con gran regalo de espíritu alabanzas divinas diciendo algunas
letrillas muy devotas que ella misma componía con que levantaba su
espíritu al Señor. Y díjole a este testigo la bendita Rosa una vez,
tratando de este punto del cantar: "Padre, quitarme a mí el cantar es
quitarme el comer".
Las noches, fuera de tres o cuatro horas, según la orden que el
confesor le ponía, mandándole que aquéllas tomase para reposo del
cuerpo, todo lo demás lo gastaba en oración y contemplación en la que
recibía de Nuestro Señor singularísimos favores .
El padre Juan de Lorenzana, por su parte, nos dice: No había para
la santa virgen mayor gozo que encomendarle cosas para servicio del
Santísimo Sacramento como era aderezar andas para la fiesta del
Corpus, hacer flores y ramilletes y otras curiosidades para ornato del
Monumento en la Semana Santa, pues tenía para esto gran gracia y manos
muy primas. Y era tan incansable en trabajar en estas cosas que,
cuando el sacristán mayor de este convento (Santo Domingo) se veía
apretado en estas ocasiones, ya sabía que el remedio era Rosa de santa
María, y decía a este testigo el padre sacristán que muchas mujeres
juntas no trabajaban tanto como ella trabajaba sola .
Después de haber recibido al Señor estaba todo el día arrebatada y
en todo el día no estaba para comer ni beber ni entender en otra cosa
hasta la noche, que se desayunaba con su ordinario regalo que era
acemita o se quedaba sin comer nada hasta el otro día; excepto los
domingos que, por orden de este testigo (padre Lorenzana), comía
alguna cosa…
Sucedió a este testigo, años antes que la tratase ni confesase a la
bendita Rosa, decir misa en la capilla de Nuestra Señora del Rosario
en una fiesta en que comulgaba mucha gente y, al dar este testigo la
sagrada comunión, acabada su misa, entre la demás personas que allí se
pusieron a comulgar fue la beata Rosa, a quien este testigo no conoció
entonces más que por el hábito. Y, cuando llegó a darle la forma
consagrada y ella para recibirla, descubrió su rostro, le pareció a
este testigo ver una cosa celestial y que no era hermosura de acá del
suelo lo que representaba y que estaba toda arrebatada en Dios .
Santa Rosa fue muy devota de santo Domingo de Guzmán, fundador de
los padres dominicos, a quien consideraba como un padre. Según declara
el padre Juan de Lorenzana: A nuestro padre santo Domingo tenía la
dicha virgen tanta devoción y reverencia que refirió a este testigo
que cada día se confesaba dos veces con el glorioso santo: una por la
mañana y otra por la noche. Y diciéndole este testigo que eso sería en
general como cuando decimos la confesión, respondió: "No padre, sino
tan en particular como cuando me confieso con vuestra paternidad, de
la misma manera me arrodillo delante de mi padre santo Domingo y,
confesándole mis pecados, le pido me alcance el perdón de ellos .
El día de la purificación, dos de febrero de 1614, el contador
(don Gonzalo de la Maza) y su mujer con el padre maestro fray Juan de
Lorenzana, pidieron a su madre le concediese el hacer la celdita en la
huerta para encerrarse donde nadie le hablase, si no era con licencia
de su confesor; y así luego, al punto, la madre lo concedió .
Rosa era una mujer feliz, a pesar de tantas enfermedades y penitencias
que soportaba. Se sentía tan dichosa de poder así demostrarle el amor
a su esposo Jesús y ayudarle en la gran tarea de la salvación del
mundo que se sentía inmensamente feliz. Por eso, no es de extrañar que
se pasara muchos momentos de su oración cantando. Le gustaba cantar.
A veces, en medio de la costura, cantaba con gran regalo de
espíritu alabanzas divinas, diciendo algunas letrillas muy devotas que
ella misma componía con que levantaba su espíritu al Señor. Y le dijo
a este testigo (Padre Lorenzana), tratando de este punto de cantar:
"Padre, quitarme a mí el cantar es quitarme el comer" .

Dones
Según declara el padre Lorenzana, tenía el don muy grande que el
apóstol san Pablo llama "discretio spirituum" (discernimiento de
espíritus), que es saber distinguir y conocer cuándo las hablas
interiores o visiones son del espíritu bueno o del espíritu malo .
Un don extraordinario que manifestó a lo largo de su vida fue el don
de sabiduría. Dice el mismo padre Lorenzana: Este testigo, oyendo
hablar a la bendita Rosa del misterio de la Santísima Trinidad, de la
Encarnación del Verbo divino y de otros de nuestra fe católica, se
admiraba de que una mujer sin letra alguna hablase con tanta propiedad
e inteligencia… y decían que era sapientísima en el conocimiento de
las cosas divinas .
En su última enfermedad, lo primero le dio perlesía (parálisis) en
todo un lado, de manera que no podía mover brazo, ni pierna si no se
lo movía otra persona, con que era fuerza padecer mucho. Lo segundo,
gravísimo dolor de ijada que le duró el más tiempo de su enfermedad y
es tan cruel como saben los que lo han padecido aunque sea por una
hora. Lo tercero, grandísimo dolor de costado en ambos lados, que
parecía cosa nunca vista tener juntas enfermedades tan contrarias y en
tan intenso grado; de donde venía que los remedios que le hacían para
una enfermedad le dañaban para la otra. La calentura era tan encendida
que le parecía estaba su cuerpo en un horno de fuego y tenía sobre su
cabeza un yelmo encendido.
La visitó este testigo muchas veces en aquella última enfermedad que
le duró más de veinte días y siempre la halló con maravillosa
paciencia. Consolábase mucho con que este testigo le pusiese la mano
sobre la cabeza, diciendo que tenía gran fe en las manos de los
sacerdotes. La halló una vez este testigo, visitándola de mañana, muy
acongojada, porque toda la noche la había pasado con intensísimos
dolores, porque la había pasado sin reposar un punto.
Y decía a Nuestro Señor estas palabras y otras semejantes: "¿Dónde
estás bien de mi alma? ¿Dónde estás, Señor mío, bien mío, regalo mío,
cómo no te veo?". Y otras cosas tiernas, con que edificaba a los
presentes. Y luego volvía a decir con mucha mansedumbre y reposo:
"Cúmplase, Señor, en mí tu santísima voluntad". Este testigo fue
llamado para confesar a la dicha santa Rosa, cuando había de recibir
el viático, y así la confesó, conociendo la devoción con que hacía
aquella su última confesión y luego le trajeron el Santísimo
Sacramento de la Eucaristía… Cuando estaba cercana su muerte, hizo muy
expresa y distinta protestación de cómo creía los artículos de nuestra
santa fe católica… Y la noche de su dichosa muerte… recibió el santo
sacramento de la extrema unción .
A veces, la tentaba con muchas torpes imaginaciones que le
representaba, de manera que algunos tiempos que el Señor permitió que
fuese en esto molestada, andaba acongojadísima de ver ensuciar su alma
según le parecía con tales torpezas. Y acudía a este testigo, como a
su confesor, a pedirle remedio y consejo, pero siempre estaba
firmísima en el amor del Señor y de la castidad. De manera que se
afirma este testigo en lo que tiene dicho que, a su parecer, nunca
pecó la dicha santa venialmente contra esta virtud.
También el enemigo la afligía exteriormente, mostrándosele en horrenda
figura y, cargándose sobre sus hombros, la abrumaba y molía su cuerpo
como ella misma contó a este testigo que le había sucedido una vez,
que había quedado como quebrantada y hecha pedazos de aquella batalla,
pero tenía tan gran confianza en el Señor que decía al demonio: "Haz
maldito cuanto pudieres, que no me has de vencer, pues tengo en mi
ayuda tan buen Señor" .
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miércoles, 16 de agosto de 2017

XII Congreso CISAL.Buenos Aires, 17 al 21 Julio, 2018

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Queridas y Queridos Hermanas y hermanos de IISS,

reciban primeramente un saludo afectuoso en este año que pronto se
acerca a su término.

En primer lugar les quiero agradecer por toda la interacción que ha
existido a través de nuestro ws de los IISS y la CISAL, sin duda es un
medio de comunicación que ayuda a muchos que se sienten solos o
necesitan estar en contacto permanente con otros a ser sostenidos unos
a otros en la oración y comunión de los miembros de IISS. Sin duda
muchos hemos estado rezando y sosteniendo a nuestros hermanos (as) de
Venezuela que tan mal lo están pasando. En esto se nota nuestra
comunión y sentirse Cuerpo, cuándo uno de nosotros sufre o ríe
también lo sentimos el resto.

Cómo el tiempo pasa tan rápido no quiero dejar más tiempo para
recordarle e invitarles a quienes no han recibido la comunicación de
nuestra próxima Asamblea de 2018. Lo hago con tiempo para que puedan
ir agendando y juntando los dólares que se necesitan para participar.
Falta poco menos de un año.

En la Asamblea Anterior en Puerto Rico tomamos algunos acuerdos que es
importante tener en consideración.

1.- Intentar participar la mayor cantidad de Consagrados que podamos,
para sentir la presencia y compartir la experiencia de los otros
miembros de IISS.

2. Dar prioridad de participación a los jóvenes miembros, que muchas
veces no tienen la posibilidad de participar, por no tener los
recursos, tienen el tiempo pero no el presupuesto, así que si entre
todos los del grupo o del Instituto ayudan a financiar a sus miembros
jóvenes les estarían haciendo no sólo un regalo sino también una
inversión para el propio Instituto porque irán abriendo sus mentes y
corazones para vivir en mejor término su consagración conociendo a
otros consagrados y tomando experiencias para cuándo ellos sean los
que dirijan nuestros Institutos.
Hay miembros que aprovechan de tomar vacaciones o hacer un poco de
paseo cuándo se va a estas reuniones, entonces a lo mejor hay que
sacrificar un poquito de paseo y ayudar a los (as) jóvenes con su
pasaje....
La JISA ha hecho milagros tratando de rebajar al máximo los costos, lo
que agradecemos de verdad.

3. Dijimos que le daríamos un lugar especial a la comunicación, cosa
que hemos intentado hacer,.... algo hemos logrado.

A continuación les doy los detalles que nos han llegado hasta el momento,

Un saludo y abrazo en el Señor deseando que El nos sigo acompañando en
nuestro ser "fermento en la masa"...

Juany Monsalve
Presidenta CISAL



Buenos Aires, 12 de Junio
JUNTA DE INSTITUTOS SECULARES
EN ARGENTINA
JISA


________________________________________________________________________________________


Buenos Aires, 12
de Junio 2017


Estimados Miembros del Consejo Ejecutivo de la CISAL
Estimados Presidentes de las Confederaciones, Federaciones y Juntas
de Institutos Seculares de América Latina y el Caribe
Estimados Responsables Generales / Regionales de los Institutos

Queridos hermanos/as en Cristo:
Ya caminando hacia el "XII
Congreso Latinoamericano de Institutos Seculares" a realizarse en
Buenos Aires, Argentina del 17 al 21 de Julio del 2018, nos dirigimos
a Uds. con el deseo de invitarlos a participar en este acontecimiento
tan importante para nuestra Vida Consagrada Secular.

El lema que nos convoca es "Vivimos animados por el Espíritu"
(Gál.5, 25) y el tema que desarrollaremos es "Llamados a SER Sal y Luz
en medio del mundo: CONSAGRADOS SECULARES, vivamos en profundidad
nuestra identidad!".

La presencia de ustedes es importante,
encontrarnos y compartir nos enriquece y nos ayuda a profundizar
nuestra identidad. Para ir preparando nuestro corazón les enviamos la
oración del Congreso. En el mes de septiembre les llegara una ficha
para la preinscripción necesaria para ir reservando los lugares de
alojamiento.

El costo
completo del Congreso será de U$S 350, que incluyen la participación,
alojamiento, materiales, traslados y comidas desde el martes 17 que
realizaremos la inscripción a partir de las 13.00 hs. hasta sábado 21
de julio, terminando después del almuerzo.

Con ilusión
comencemos a animar a los miembros de los Institutos a participar.
Esperamos que muchos jóvenes puedan vivir esta experiencia. Para
tender redes de comunicación armaos un grupo de WhatsApp "Congresistas
2018" (+5492914229218), administra Florencia.
Fraternalmente.
Consejo Ejecutivo de JISA
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